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Hace tres
semanas, producido el cambio de Gobierno el paisaje político de Chile cambió
radicalmente.
Junto a la instalación del nuevo Gobierno se
cambia el 100% de la Cámara de Diputados y el 50% del Senado.
Ocurre con ello el significativo “trasvasije” de
los equilibrios de poder y contrapesos que caracterizaba hasta ayer el
funcionamiento del sistema político.
El efecto esperado de aquello puede ser todavía mayor considerando que, el gran acierto que ha tenido la derecha chilena durante los últimos ochenta años ha sido gobernar sin ganar las elecciones.
II
Durante este lapso de tiempo la derecha ha
gobernado el país durante los 17 años que duró la dictadura militar encabezada
por Pinochet.
Antes que eso, lo hizo con Jorge Alessandri, representando experiencia que duró solo seis años, 1958 - 1964,
De vuelta a la democracia, la constitución de Jaime Guzmán, y, la cohabitación el poder de las fuerzas militares, le permitió gobernando en las administraciones hegemonizadas por la centroizquierda.
Acabado el llamado proceso de transición, e
incluso durante los últimos 20 años, la situación no varía fundamentalmente.
Sin considerar los escasos, e históricamente insignificantes, tres años que duró la experiencia de Gobierno de la Unidad Popular, podemos decir que, sólo en los últimos cuatro años, con estallido social de por medio, se crean las condiciones para que, identificado con el ideario socialista, “un progresismo mas impoluto”, dispute realmente la hegemonía mediante un Gobierno con presencia importante de sectores ubicados más a la izquierda, partido comunista incluido.
III
¿Cómo ha logrado aquello?
La derecha ha gobernado el país mediante un
manejo y uso eficiente de lo que se conoce como los poderes fácticos, esto es.
Las instituciones que forman parte del poder
económico (encabezadas por las que configuran el sistema monopólico y
financiero).
El uso abusivo de las presiones a las instituciones que forman parte del sistema político, en colaboración las del
sistema judicial, estas últimas intervenidas para no juzgar conforme a derecho,
sino conforme a la defensa de los intereses de las elites.
La prensa hegemónica y en el último tiempo las
redes sociales que, controladas por las propias elites, han ejercido presiones capaces de elegir y derribar Gobiernos y
candidatos ..... o candidatas antes de ser elegidas.
Los núcleos de estudio generadores de pensamiento instalados en algunas Universidades o al funcionando al alero de empresas privadas.
Las fuerzas armadas y en menor medida una parte
de las jerarquías clericales y evangélicas.
Esta es la primera idea que hay que instalar a la
hora de describir el paisaje político bosquejado con la presencia de un
Gobierno identificado con una coalición de derecha hegemonizada por el
neofascismo.
Se trata entonces de un paisaje político donde el
Gobierno, con las presiones de los poderes fácticos a su favor, no tendrá
contrapeso para gobernar utilizando la institucionalidad plena de los tres
poderes del Estado.
Y a su derecha, un ex candidato presidencial y su partido vigilante para evitar que se contamine con la derecha tradicional, de corte mas liberal, con la cual ha debido establecer alianza para gobernar
IV
En la conformación de las directivas y comisiones
de la Cámara de Diputados y el Senado, la articulación de la alianza de
Gobierno se está jugando su primera “prueba de fuego”, con resultado exitoso en la Càmara baja respecto de Senado los acuerdos aún se negocian.
En materia de liderazgos, en la nominación de
autoridades de primer y segundo nivel se releva la presencia de personalidades
con “mayor calle” en la empresa y gremios empresariales que en las lides de la
política. Considerando los ministros nominados sólo
un tercio (8 de 24) militan en algún partido vigente o en disolución.
En el plano del relato y la acción, de lo que se trata es de poner en práctica la
referencia expresada en tiempos de campaña; que apunta a la
adecuación a la realidad chilena de las experiencias de Gobierno habidas en
Europa y América donde la ultraderecha ha sido favorecida por los electores.
Y, aunque algunos analistas se atreven a
presagiar una “recatada, prudente, moderada y de bajo perfil” performance,
parecida a la observada en la experiencia de Gobierno liderada por Giorgia Meloni, Primera Ministra de Italia, lo que observamos es que
dialogan, coquetean y se asemejan más, con las decisiones al filo de la locura
de Orban en Hungría, Trump en USA, o Bukele, Bolsonaro y Milei en Latinoamérica.
Hoy, a tres semanas de instalado el Gobierno, lo observado no dialoga con la moderación, el recato o la prudencia.
IV
Tal vez pretendiendo instalar una señal, que simbolize y refuerze, que, la idea de un Gobierno de emergencia focalizado, en el crecimiento económico, la seguridad ciudadana, y contra la migración ilegal, va en serio; la zanja prometida en la frontera norte, " con bombos y platillos" emerge como la primera acción del nuevo Gobierno.
El mismo propósito seguramente persigue el retiro de Contraloría de todos los proyectos de ley aprobados y despachados a ley por el Congreso, con el mero tramite algunos retrazado por más de tres años, según ha trascendido (¿?).
En ambos casos se trata de "más ruidos que nueces"
En materia administrativa, la Ministra de
Seguridad se dió el gustito, (al puro estilo de D. Trump) de despedir a la
tercera autoridad y encargada de labores de inteligencia de la PDI, cuya
gestión era altamente valorada en el servicio y entorno de trabajo, cuestión
que causó la reacción inmediata de la Contraloría y la Cámara de Diputados,
obligando a la jerarquía del Servicio a ratificar la decisión para darle la
“cobertura legal”.
Una vieja costumbre de actuar en política con los hechos consumados, que nos la enseñó Julio César
cuando destrozando la Democracia instaló el Imperio en la Roma Antigua.
Pero tal vez lo más significativo para
identificar la matriz que guiará la conducta y comportamiento
rutinario del nuevo Gobierno sea, la performance mediante la cual las nuevas
autoridades debieron actuar para “apagar el primer incendio” que deberán
sofocar, el alza del petróleo y sus consecuencias.
Como los incendios no se planifican, y, tampoco se
planifican las estrategias para apagarlos, el Ministro de Hacienda vió en
el hecho una oportunidad para aplicar un dogma del neoliberalismo, dejar
que el mercado haga su tarea, ignorando el MERCOP y traspasando totalmente el
costo del alza del petróleo y sus secuelas a la población.
Los recursos no usados del fondo creado para aquello, pueden así sumarse al tres por ciento generalizado de reducción del gasto público, que cada institución de la Administración Pública deberá procesar, para viabilizar la rebaja de impuestos a los más ricos.
El asesor comunicacional del segundo piso de
apellido Valenzuela, (el mismo que trató de parásitos a los funcionarios
públicos), envestido ahora él mismo de la condición de tal, olvidó que la
campaña electoral había concluido, y, para comunicar la medida al país, y
principalmente a la población que sufrirá el daño, en las mesas y su vida
cotidiana, no se le ocurrió nada mejor que culpar al anterior
Gobierno.
La frase utilizada para ello pasará a la historia
del anecdotario político chileno. “Nos han dejado un Estado quebrado”, frase
que rápidamente fue replicada en boca de la Ministra Vocera de Gobierno, y
autoridades de otros ministerios ávidos de “cuñas” para salir en la tele; hasta
que otras autoridades que sí conocen el significado técnico de la frasecita usada,
ingresaron al debate a limpiar la embarrada.
La guinda de la torta fue el retiro del apoyo
político a la presidencia de las Naciones Unidas a M. Bachelet
Antes de terminar la tercera semana de
Gobierno un destacado analista político titula su comentario
publicado en YouTube “Kast se desploma en las encuestas”.
Debilitado el Gobiernio por los efectos de las acciones aquí descritas, está por verse si sus autoridades se otreven con las de mayor tonelaje anunciadas en campaña y aplicadas por
el neofacismo en países como Argentina, ilustradas con la alegoría de la
motosierra.
Y "la derechita cobarde" lo acompaña en el intento.
V
En la otra vereda no observamos mucho movimiento
y la inserción del progresismo en el paisaje demorará un tiempo en
visualizarse, cosa previsible considerando que es el Gobierno el que, en las
actuales condiciones, dispone de las herramientas para tomar la iniciativa
política.
Se hecha de menos la elaboración de un relato y acción colectiva orientada a alertar a los sectores vulnerables mayormente afectados por la pérdida de derechos sociales, que el propio Gobierno ha anunciado.
Lo más rescatable al repecto ha sido la exitosa reunión realizada en Viña del Mar la semana pasada de los Alcaldes progresistas de la Región en contra del anunciado perdonazo al pago de contribuciones y otros impuestos que afectan a los más ricos. Anunciando que liderarán las acciones por la defensa del financiamiento de los derechos sociales que benefician a los más vulnerables y se verán afectados con la medida en cuestión.
En este contexto más temprano que tarde, el pueblo organizado aparecerá en escena como actor político preponderante, jugando su rol y formando parte del paisaje político en construcción.
Lo urgente es articular una alianza para que madure hasta transformarse en coalición política para enfrentar las próximas elecciones que vendrán.
Para ello se requiere la volutad y generosidad de todas las voces del progresismo.
Y construirla en torno a un
relato que rescate, más que la borrachera ideológica asociada a la agenda
mediática, el ideario estratégico enraizado en la historia, y mirando el porvenir coronado en una épica
fundada en la defensa de los valores por los cuales valga la pena luchar.
Profundizaremos esta idea el próximo mes.