REFLEXIONES SOBRE


EL NEOLIBERALISMO EN CHILE.
ESTALLIDO SOCIAL Y PROCESO CONSTITUYENTE EN CHILE
TAMBIÉN SE INCLUYE
REFERENCIAS A PUBLICACIONES SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES Y ECONOMÍA POLÍTICA .
INFORMACIÓN SOBRE TRABAJO DE GESTIÓN Y ADMINISTRACIÓN EN INSTITUCIONES Y ORGANIZACIONES SOCIALES
Y
VIDEOTECA SOCIAL (muestra de películas emblemáticas de denuncia social, en los diferentes géneros expresados en la historia del cine)

martes, 30 de diciembre de 2025

CHILE DICIEMBRE 2025. RADIOGRAFÍA AL PROCESO DE REARTICULACIÓN POLÍTICA.

 CHILE DICIEMBRE 2025. RADIOGRAFÍA AL PROCESO DE REARTICULACIÓN POLÍTICA.

El tema de la articulación se tomará la agenda política durante el período de instalación del nuevo Gobierno.

Para los efectos de la comprensión de las ideas expuestas en esta nota editorial, definimos la articulación política, como el proceso de, relacionar, vincular y coordinar a diversos actores, organizaciones sociales, o instituciones políticas para unir fuerzas y trabajar en pos de objetivos comunes, construyendo consensos y generando hechos políticos que contribuyan a fortalecer la gobernabilidad, o la acción opositora, dependiendo el lugar donde se posicionen, los sujetos involucrados en la confrontación básica, gobierno oposición.

La articulación puede plasmarse en diversos grados dando origen a una alianza electoral, o alianza política, si sus propósitos apuntan al logro de objetivos de corto y mediano plazo, o, incluso. a una coalición si los propósitos perseguidos son de carácter estratégicos y fundados en sensibilidades ideológicas.  

Como lo señalamos en la anterior nota editorial, las características del sistema político chileno (modelo de multipartidismo fragmentado), inciden fuertemente en la capacidad de gobernar dificultando el logro de acuerdos mediante la formación de mayorías legislativas. El sistema facilita las crisis de representación y dificulta los acuerdos de Estado.

      II

El proceso de articulación de los sectores que se identifican con el nuevo gobierno, tiene su momento clave cuando el candidato del partido republicano obtiene la segunda mayoría en la primera vuelta de la elección presidencial, y con ello, el derecho a disputar el balotaje con la candidata del progresismo que obtuvo el primer lugar.

Inmediatamente conocidos los resultados comprometen su apoyo la alianza     formada por todos los partidos identificados con la ultraderecha que enfrentaron unidos la elección parlamentaria, así como los que integran la coalición Chile Vamos.

En la elección parlamentaria las organizaciones políticas que apoyaron en el balotaje al candidato ganador se presentaron en dos listas, Cambio por Chile (ultraderecha) que elige 42 diputados y Chile Grande y Unido (derecha tradicional) que elige (34), o sea, en conjunto, suman cerca de la mitad de los 155 congresistas que conforman la Cámara.

En el Senado, sumando y restando los candidatos electos con los que permanecen en ejercicio se registra un virtual empate, considerando a Calisto y los dos independientes en el bando del progresismo.

De los 25 alineados con el próximo Gobierno, los 18 vinculados a partidos de la derecha tradicional serán poco para neutralizar el peso de la influencia que podrán ejercer los 7 vinculados a la ultraderecha.

Ello considerando el peso que tiene el primer mandatario, en la estructura de poder vigente, identificado como “presidencialismo portaliano”.

En materia de hegemonía al interior del nuevo Gobierno, las cartas están echadas y hay poco que hacer.

La foto de Kast en Argentina con la motosierra es más elocuente que la mojigatería hipócrita con que ha teñido el relato desde su elección.

  III  

En el lado del progresismo, en materia de articulación hay más historia que contar, los momentos claves se produjeron una vez instalado el actual Gobierno, tomando la iniciativa el propio Presidente Boric, iniciativa a la que nunca se unieron con propiedad las autoridades de partidos.

Consecuencia de ello fue que el tema de las “dos almas” fue una asignatura nunca resuelta, y causa de no pocos de los errores cometidos.

Aprendida la lección los partidos que participan en el actual Gobierno iniciaron tempranamente la tarea de conformar  una lista única para enfrentar las elecciones parlamentarias, y elegir el candidato a presidente en primarias, a la que se une posteriormente la democracia cristiana.

Se cumplió el segundo propósito y se frustró a última hora el primero, los resultados los comentamos en la anterior editorial.

 IV

Hoy el tema de la articulación nuevamente ocupa e inquieta al progresismo.

De cómo el tema se resuelva en su forma y contenido, incidirá en los liderazgos y relatos con los que el progresismo enfrentará un Gobierno encabezado por la derecha radical con claros sesgos populistas y neofascistas.

Resolverlo no será fácil, aun considerando los legados que deja la   campaña presidencial de Jeannette Jara pese a su derrota:

La incorporación más amplia de organizaciones políticas habida en la historia política de Chile, que “va de la democracia cristiana al partido comunista”.

El surgimiento de un nuevo liderazgo que convertido en referente se sumará, a los ya reconocidos al interior del bloque, actual presidente de la república incluido.

Un manantial ideológico de donde nutrirse para reconocerse y adoptar los mínimos comunes, que va desde el socialismo al liberalismo clásico, incluida la socialdemocracia, el humanismo cristiano, y hasta el naciente wokismo. 

Un relato centrado en la defensa a concho de los principios que forman parte del ADN del progresismo, esto es, el reconocimiento del rol del Estado en el fortalecimiento de la democracia, así como en el funcionamiento de los sistemas de seguridad y económico que fomente el crecimiento, persiga la justicia social y garantice el reparto y disfrute equitativo de los frutos del desarrollo.

Son estas las banderas que el progresismo requiere enarbolar hoy, además de recoger las demandas aún no satisfechas del estallido, para nutrir y elaborar  ese relato épico de contenido profético y alcances mesiánicos, que facilitará el reencuentro con su base social de apoyo natural. 

Desarrollaremos esta idea en la próxima nota editorial.


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viernes, 19 de diciembre de 2025

CHILE 2025. EL PAISAJE POLÍTICO POS ELECCIÓN PRESIDENCIAL

 

CHILE 2025. EL PAISAJE  POLÍTICO POS ELECCIÓN PRESIDENCIAL

¿Cómo queda perfilado el progresismo en la nueva estructura de poder?

Con la elección del candidato del bloque de la derecha radical se cierra un ciclo que enmarca el paisaje en el que se desenvolverá la política chilena durante los próximos cuatro años.

En un primer plano se destacan las dos alianzas que disputaron la elección presidencial.

En un lado la alianza ganadora identificada con la derecha radical encabezada por el candidato del partido ultraderechista Republicano J. A. Kast y por el otro la alianza derrotada encabezada por la candidata del Partido Comunista Jeannette jara.

En la vereda de la derecha, para materializar las propuestas que el candidato ganador le ofreció al país, y requieren aprobación legal,  se posiciona la mitad del Senado, requiriéndose en la mayoría de los casos, para lograr el objetivo, la mitad más uno.

En la Cámara de Diputados los candidatos electos incorporados y partidarios de la alianza ultra derechista suman 42, y los de la derecha tradicional 34, juntos están al límite de conseguir la mayoría para aprobar leyes con la totalidad de los diputados en sala.

Sin embargo, están lejos de alcanzar el requisito requerido para aprobar reformas constitucionales, aun sumando los 14 diputados elegidos por el Partido de la Gente, esto es los 5/7 de los diputados y senadores en ejercicio

En la otra vereda la coalición Unidos por Chile elige 61 de los 155 miembros que conforman la Cámara de Diputados y el pacto Verdes Regionalistas y Humanistas 3. 

Todos los independientes elegidos, excepto uno, lo hacen formando parte de listas de partidos.

Con ello el Progresismo logra contener el vendaval a su favor que anunciaba la derecha, y al contrario, el Congreso puede constituirse en un no despreciable dique de contención para impedir el deterioro de los derechos sociales que provocaría, por ejemplo, la reducción de los 6.000 millones de dólares del presupuesto público.

Este resultado arrojó también una transformación sustantiva en la estructura del sistema político. 

La estructura de organizaciones políticas que dará forma al nuevo sistema de partidos (con una reforma constitucional tramitándose en el Congreso) reduce de 24 a 11 los partidos que cumplen los requisitos para garantizar su existencia legal.

Algunos anunciaron que intentarán su reinscripción, aunque el aumento del padrón de electores pone una dificultad mayor para conseguirlo.

Los principales partidos que abandonan su existencia legal, por alianzas o coaliciones,  son el Partido Social Cristiano de la Alianza  ultra derechista Cambio por Chile los partidos EVOPOLI, Amarillos y Demócratas de la Alianza Chile Vamos (derecha tradicional),   el centenario Partido Radical de la coalición Unidad por Chile; en tanto que, de la Alianza Humanista, verde y social, quedan marginados los tres partidos que la crearon aun cuando, Acción Humanista y la Federación Regionalista Verde Social continúan teniendo representación.

Ponemos énfasis en este punto por cuanto, por las características del sistema político chileno, modelo de multipartidismo fragmentado, incide fuertemente en la capacidad de gobernar dificultando el logro de acuerdos mediante la formación de mayorías legislativas.

El sistema facilita las crisis de representación y dificulta los acuerdos de Estado.

Los peligros de la hegemonía de la ultraderecha pondrán en tensión al sistema, más que por el poder acumulado, (control total del poder ejecutivo y capacidad de iniciativa política con los 42 diputados elegidos sobre 32 de sus aliados); por las propuestas y el relato de campaña del candidato ganador.

Esto es, un Gobierno de emergencia focalizado en los temas de migración crecimiento y seguridad. 

Y aunque no han especificado los instrumentos que se usarán para conseguir las metas perseguidas, han dado señales más que suficientes para indicar su obsesión por los instrumentos utilizados por sus pares en otras latitudes del mundo (Orban, Trump, Bolsonaro, Bukele, Milei).

El más emblemático resulta ser la motosierra de Milei, alegoría que pretende ilustrar lo que se intentará hacer con los derechos sociales financiados con gasto público.

En varios de los países donde ello ha ocurrido la derecha tradicional ha tomado prudente distancia, en otros no tanto, está por verse lo que ocurrirá en Chile.

En la otra vereda, la candidata Jeannette Jara logró estructurar en su base política de apoyo, un conglomerado no menor de partidos inspirados en diferentes sensibilidades ideológicas, inédito en la historia de Chile, que considera el socialismo, el humanismo cristiano, la socialdemocracia, el liberalismo y hasta  el naciente wokismo. 

En ello consistió su principal legado político, paradojalmente es también su principal obstáculo para plasmarse en coalición, una amplitud que dificulta el encuentro y adopción de mínimos comunes.

Por ello, algunos han sugerido que la estructuración de una base política de  oposición al Gobierno de la ultraderecha sea liderada por una coalición que acoja a dos alianzas, una inspirada en la sensibilidad socialista y la otra inspirada en la sensibilidad socialdemócrata.

Es el debate que ocupará al progresismo mientras la ultraderecha toma posesión del poder.

Sin embargo,  independiente de la forma que adopte la articulación de sus agentes, algo que el progresismo debe recuperar, es el reencuentro con la base social empobrecida y marginada de los frutos del desarrollo.

Reencuentro que se debe enarbolar mediante un "relato épico", con líderes y lideresas proféticos que pregonen la "vuelta mesiánica" de una vida mejor.

Además de los cambios ocurridos en los sistemas ejecutivo y legislativo, sus pares acaban de elegir a Ana Gloria Chevesich como presidenta de la Corte Suprema de Justicia.

Por su pensamiento sobre el sistema judicial chileno, expresado en el discurso y la acción, es una luz de esperanza para que el sistema judicial chileno, comience a recuperar, su deber de juzgar conforme a derecho antes que conforme a la defensa de los intereses de las elites políticas y económicas.